Artículos: El legado del Obispo Don Vasco de Quiroga
C. HERNÁNDEZ, ENERO 2006

Caminar por las calles, disfrutar de los edificios y percibir el ambiente especial de esta maravillosa ciudad, es estar en la visión del Obispo Vasco de Quiroga.

La herencia espiritual, material y cultural de Vasco de Quiroga es vastísima, y al ver una batea en el museo, al tocar las piezas de barro, admirar sus dibujos y colores, nos transportamos al mundo creativo de los grandes maestros michoacanos, es tocar con el alma lo que el Obispo deseaba para estas tierras.

Don Vasco de Quiroga promovió una evangelización en donde los indígenas no salieran de su entorno, si no que se educaran en el mismo. Por ello promovió que las parroquias y pueblos tuvieran al menos un hospital pueblo para la promoción integral de las comunidades a las que dio una organización comunal y les enseñó artes y oficios.

 
 

 

Su objetivo era que los indígenas fueran autosuficientes económicamente, por ello organizó los mercados de intercambio, para que cada población se beneficiara mutuamente intercambiando sus distintas artesanías y productos.

La visión de Vasco de Quiroga del ser humano era humanista, es decir universal, en la cual se atendía tanto a la fe, como a la moral y a la formación cultural de la gente.

 

Sus enseñanzas fueron sembradas en suelo fértil, porque los indígenas son dueños de una gran imaginación, facilidad y empeño para incluir en sus artes prehispánicas, las europeas enseñadas por disposición de Tata Vasco.

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