Artículos: La ciudad de Tzintzuntzan
C. HERNÁNDEZ, FEBRERO 2006

Esta ciudad michoacana tiene un antiguo origen prehispánico, sede de una de las tres principales ciudades de la civilización Purépecha, las otras dos eran Ihuatzio y Pátzcuaro.

Las edificaciones en Tzintzuntán son un ejemplo singular de construcción, no común en el México prehispánico. Las yacátas o "amontonamiento de piedras", eran la base de sus templos, construidas en lo alto y divisando un hermoso paisaje del Lago de Pátzcuaro, esta acrópolis del posclásico fue un centro político y ceremonial muy importante. En la actualidad es una zona arqueológica bajo el resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que puede vistar porque está abierta al público.

 
 



 

A la llegada de los españoles en el siglo XVI, la ciudad fue tomada como capital de la nueva provincia de Mechuacan, los frailes franciscanos construyeron un conjunto conventual que todavía se puede visitar con su amplio atrio, el templo, las capillas abiertas y el convento, con el propósito de evangelizar y cuidar de las almas de los indígenas. Es importante mencionar que actualmente el convento está siendo restaurado rescatando pinturas murales que ya no podían admirarse, que se habían venido perdiendo por el inexorable paso del tiempo.

 

Tzintzuntán dejaría de ser capital al convertirse el Oidor Vasco de Quiroga en Obispo de la provincia y trasladarla en 1540 a Pátzcuaro. Sin embargo este "lugar de colibríes" que es lo que significa el vocablo purépecha que le da nombre, no dejaría de tener importancia al ser un sitio vivo de la síntesis entre las culturas indígena y europea, misma que se puede apreciar en la actualidad en la llamada fiesta de las ánimas o días de muertos a partir del 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre; y en cualquier día del año en la creatividad de sus artesanos, sobre todo en lo que se refiere a la alfarería y madera. Algunos de estos artífices los puede hallar cerca del atrio o en sus domicilios particulares.

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